Los insectos comprenden especies herbívoras, depredadoras, parasitoides, polinizadoras, descomponedoras y detritívoras que se encuentran en todos los tipos de regiones bioclimáticas, desde las zonas tropicales hasta las polares. Esta diversidad funcional y ecológica hace que sean muy útiles como bioindicadores de los efectos del cambio climático. Sin embargo, también complica la tarea de estudiar los cambios en sus poblaciones.

La lista de formas en que el cambio climático afecta a los insectos es larga. A continuación, resumimos los principales efectos, tanto del cambio gradual del clima como del aumento de los los fenómenos extremos.

Efectos del cambio gradual del clima

Distribución de las especies

El rango de distribución de una especie depende en gran medida del clima. Por eso, puede contraerse o expandirse en función de los cambios a largo plazo. Como respuesta al calentamiento, se ha observado que hay especies desplazándose hacia los polos o a mayores altitudes. Sin embargo, no todas pueden hacerlo, ya que hay factores que pueden limitar su desplazamiento, como su capacidad de dispersión, la disponibilidad de hábitats adecuados o la necesidad de mantener interacciones ecológicas.

Fenología

Las temperaturas elevadas aumentan el tiempo de actividad y aceleran el desarrollo de algunas especies. Esto podría traducirse en más generaciones por año o en individuos más pequeños. Además, las temperaturas demasiado cálidas pueden alterar la diapausa (hibernación), impidiendo el desarrollo completo o forzando a algunos insectos a mantenerse activos en las bajas temperaturas de los meses fríos.

Los otoños inusualmente cálidos hacen que Lasiommata megera altere su diapausa, generando una tercera generación que podría morir en invierno

Interacciones con otras especies

Plantas, herbívoros, depredadores, parásitos y patógenos interactúan entre sí, y el cambio climático puede romper estas interacciones. Por ejemplo, las plantas sometidas a estrés hídrico pueden perder valor nutricional para los herbívoros, lo que a su vez afecta a sus depredadores. Las alteraciones en la distribución y los periodos de actividad también pueden hacer que unas especies dejen de coincidir en el tiempo y en el espacio, y que otras comiencen a hacerlo. Por ejemplo, el período de actividad de los polinizadores puede desincronizarse con el de floración de las plantas, y los insectos en regiones bioclimáticas frías, pueden encontrar nuevas especies competidoras que se desplazan a estas zonas debido al calentamiento. Asimismo, muchos insectos albergan microorganismos beneficiosos o perjudiciales, cuyo crecimiento también depende del clima.

Eventos climáticos extremos

Temperaturas extremas

Las temperaturas extremas son cada vez más frecuentes e intensas. La intensificación resulta especialmente preocupante porque los insectos están expuestos a temperaturas que pueden ser nuevas para ellos y a las que no están adaptados evolutivamente. Incluso cuando no son letales, las exposiciones prolongadas a temperaturas extremas pueden provocar daños acumulativos. Por ejemplo, se ha observado que el calor puede llegar a causar esterilidad en especies de insectos muy distintas.

Sequías

Afectan especialmente a herbívoros y polinizadores de plantas pequeñas ya que estas son muy vulnerables a la falta de agua. Además de reducir la abundancia vegetal, la sequía puede disminuir la concentración de nutrientes y otros compuestos, como sustancias de defensa, que los insectos obtienen de las plantas. También perjudica a insectos acuáticos, como las ninfas de libélulas, que habitan charcas que pueden llegar a secarse.

La sequía puede alterar las señales que atraen a los polinizadores como el número de flores o los compuestos volátiles

Inundaciones y lluvias muy abundantes

Pueden ahogar insectos, desplazarlos o desprenderlos de las plantas. Las inundaciones también alteran las condiciones del suelo, afectando tanto a los insectos que viven en él como a las plantas que consumen los herbívoros. Además, las lluvias intensas, junto con las temperaturas bajas asociadas, pueden impedir la búsqueda de alimento.

Incendios

Aunque algunas especies se benefician o incluso dependen de los incendios, cuando estos se vuelven demasiado frecuentes pueden ser negativos incluso para estas especies. Se ha visto que los incendios frecuentes pueden favorecer a especies generalistas y perjudicar a las más especializadas, aunque aún faltan estudios que analicen estos efectos en profundidad.

Aunque en esta revisión nos hemos centrado en los efectos negativos del cambio climático, también hay efectos positivos sobre algunas especies. Sin embargo, la tendencia general es negativa, y el cambio climático sigue considerándose la amenaza global de más rápido crecimiento.

Referencias

Descamps, C., Quinet, M., & Jacquemart, A. L. (2021). The effects of drought on plant–pollinator interactions: What to expect?. Environmental and Experimental Botany182, 104297.

Harvey, J. A., Tougeron, K., Gols, R., Heinen, R., Abarca, M., Abram, P. K., … & Chown, S. L. (2023). Scientists’ warning on climate change and insects. Ecological monographs93(1), e1553.

Van Dyck, H., Bonte, D., Puls, R., Gotthard, K., & Maes, D. (2015). The lost generation hypothesis: could climate change drive ectotherms into a developmental trap?. Oikos124(1), 54-61.

Wilson, R. J., & Fox, R. (2021). Insect responses to global change offer signposts for biodiversity and conservation. Ecological Entomology46(4), 699-717.

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