Los cantos de las cigarras y de los grillos son unos de los sonidos más característicos del verano. El volumen que pueden alcanzar es sorprendente y seguramente, como en nuestro caso, te ha llevado a preguntarte cómo cantan los insectos o por qué lo hacen.

¿Qué insectos se comunican con sonidos?

La comunicación sonora se da en los siguientes grupos: los ortópteros (grillos y saltamontes), hemípteros (chinches, cigarras y pulgones), lepidópteros (mariposas y polillas), dípteros (moscas), himenópteros (avispas, abejas y hormigas) y, posiblemente, en los blatodeos (cucarachas). Sin embargo, solo es una forma de comunicación predominante y muy extendida en algunos grupos de ortópteros y hemípteros.

En los insectos, la comunicación sonora tiene una función principalmente reproductiva. Es especialmente útil para informar sobre el sexo, la especie, la “calidad” y localización del individuo a gran distancia. Normalmente, son los machos quienes “cantan” y lo hacen para anunciar su presencia a una potencial pareja, cortejarla y competir sexualmente con otros machos. Cada especie tiene su propio canto, y en los casos en los que ambos sexos cantan, también es diferente para machos y hembras. Lo habitual es que la hembra responda moviéndose hacia el macho que canta, sin producir sonido. Sin embargo, en algunos saltamontes y cigarras, la hembra también responde con sonido, y pueden moverse el uno hacia el otro, o buscarse mutuamente.

A Psophus stridulus se le conoce como «Saltamontes de Cascabel» por el traqueteo que emite para atraer a las hembras y ahuyentar a los machos

En cuanto a la competición entre machos, estos pueden usar sus cantos en una especie de duelo por el territorio. Generalmente, gana aquel que canta más fuerte. No obstante, si no hay un claro ganador, el duelo de canto pasa, además, a la agresión física.

Cuando varios machos están llamando a las hembras en el mismo sitio y se escuchan, pueden cambiar la frecuencia, duración o el momento de su canto, sincronizándose o alternándose según lo que prefieran las hembras. Además, los machos también pueden usar la intensidad de los cantos para distanciarse unos de otros hasta encontrar su propia “zona de llamada”, reduciendo así la competencia por las hembras. Por último, hay machos astutos que se quedan en silencio cerca de los que sí cantan para intentar emparejarse con las hembras que atraen sus compañeros. De esta forma, ahorran energía y evitan atraer depredadores y parásitos no deseados.

Una vez que la pareja se ha atraído mediante los cantos de localización, comienzan los cantos de cortejo, que incluyen sonidos de corta y larga distancia. Estos pueden ir acompañados de otras señales vibracionales, visuales u olfativas. Tanto en grillos como en moscas, se han visto diferencias en el canto entre los machos que conseguían aparearse y los que no, lo que sugiere que las hembras tienen sus preferencias sonoras.

En el caso de los insectos sociales, las abejas melíferas también usan la comunicación sonora pero sin fines reproductivos. Las obreras acompañan con sonidos sus bailes para indicar a otras obreras dónde están los recursos que necesitan.

¿Cómo cantan los insectos?

Para producir señales que se dispersen a larga distancia, como los cantos de localización, los insectos suelen usar la “estridulación”, produciendo sonido mediante la fricción de superficies rugosas especializadas de su cuerpo. Una parte del cuerpo con un borde definido “rasca” la otra parte, que tiene pequeños dientes u ondulaciones. Los grillos tienen estas estructuras en las alas posteriores, que suenan al frotarse, mientras que los saltamontes usan sus alas posteriores, o frotan estas con sus patas traseras.

Muchos hemípteros, como Cicadella viridis, usan timbales para producir sonido, pero sin los sacos de aire amplificadores que poseen las cigarras

Otra forma de producir sonido consiste en el uso de unas estructuras llamadas timbales, presentes en hemípteros, como las cigarras, y en muchas polillas. Estas estructuras membranosas tienen un patrón de canales, y se contraen y expanden para generar sonido. Sin embargo, en el caso de muchas polillas no podemos escucharlo porque los sonidos tienen una frecuencia que los humanos no podemos detectar.

Finalmente, en el caso de las moscas y las abejas, producen su característico zumbido batiendo las alas. La frecuencia del batido de las alas da lugar a diferentes tonos, que también les permite diferenciarse entre especies.

La diferenciación de las especies por su canto no solo sirve para que los insectos encuentren pareja, también es útil para otros animales interesados en localizarlas. Entre ellos se encuentran los científicos que utilizan los sonidos de los insectos para monitorizarlos. La bioacústica tiene muchos temas para explorar, ¡así que volveremos a ella muy pronto!

Referencias

Balakrishnan, R. (2016). Behavioral ecology of insect acoustic communication. Insect hearing, 49-80.

Córdoba-Aguilar, A. et al. (2018). Insect behavior: from mechanisms to ecological and evolutionary consequences. Oxford University Press.

Greenfield, M. D. (2016). Evolution of acoustic communication in insects. In Insect hearing (pp. 17-47). Cham: Springer International Publishing.

Gullan, P. J., & Cranston, P. S. (2014). The insects: an outline of entomology. John Wiley & Sons.

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