La polinización nocturna es un fenómeno mucho menos conocido que la diurna, pero de gran relevancia ecológica. Aunque tendemos a asociar la polinización con la luz del día, se estima que un tercio de las plantas con flor se benefician de la polinización nocturna. Además, alrededor del 30 % de los vertebrados y del 60 % de los invertebrados muestran actividad durante la noche.

Aunque todavía falta mucha información sobre este tema, te contamos lo que sí se sabe acerca de qué animales polinizan las plantas en la oscuridad y de qué modo las localizan.

¿Qué animales actúan como polinizadores nocturnos?

  • Las polillas constituyen el grupo de polinizadores nocturnos mejor estudiado. Aunque algunas especies pueden mostrar especialización en la polinización de unas plantas concretas, la mayoría de las polillas adultas consumen el néctar de distintas flores, transportando el polen en el proceso. El papel de las polillas en la polinización es cada vez más reconocido, incluso en plantas que también son polinizadas durante el día.
La polilla Utetheisa pulchella visita las flores tanto de día como de noche
  • Los escarabajos, aunque menos estudiados, también pueden actuar como polinizadores al visitar las flores, principalmente en busca de polen o partes florales comestibles.
  • En el caso de las abejas, se han registrado en aproximadamente 250 especies con actividad crepuscular o nocturna. Se cree que estas especies se benefician de una menor competencia por el néctar y el polen durante la noche, así como de una menor presencia de depredadores.
  • Dentro de las moscas, las moscas de las agallas (familia Cecidomyiidae) y las moscas de los hongos (superfamilia Sciaroidea) juegan también un papel importante en la polinización nocturna y crepuscular.
  • Otros insectos activos durante la noche como las cucarachas, las hormigas y los grillos, también pueden actuar como polinizadores, pero la información sobre ellos es muy limitada.
  • En regiones tropicales y subtropicales, algunos murciélagos nectarívoros desempeñan un papel destacado como polinizadores nocturnos. Muchas plantas han evolucionado características florales adaptadas a su visita.

¿Cómo localizan las flores?

Tanto los polinizadores nocturnos como las plantas han desarrollado estrategias específicas para interactuar en la oscuridad:

  • Visión nocturna: muchos insectos nocturnos han desarrollado sistemas de visión que maximizan la captura de luz y su acumulación en condiciones de muy baja luminosidad. Además, se ha detectado la visión en color con niveles bajos de luz en varias especies activas durante la noche: las polillas Deilephila Elpenor, Hyles lineata e Hyles gallii, y la abeja carpintera Xylocopa tranquebarica. A falta de estudios que lo confirmen en otras especies, se cree que la visión cromática nocturna podría estar más extendida entre las polillas y otros insectos polinizadores activos de noche.
La abeja melífera europea (Apis mellifera) puede buscar alimento bajo la luz de la luna o durante un eclipse solar
  • Olfato y aromas florales: aun contando con las adaptaciones visuales, el olfato sigue siendo un sentido importante en la localización de las flores para los insectos nocturnos. Se ha visto que las plantas adaptadas a la polinización nocturna suelen emitir aromas, que pueden dejar de liberar durante el día. Además, en estudios comparativos de especies emparentadas, se ha observado que las especies nocturnas liberan fragancias mucho más fuertes que las diurnas.
  • Calor floral: muchas flores retienen o generan calor, que ayuda a volatilizar los compuestos que atraen a los insectos y, al mismo tiempo, ofrece un microhábitat más cálido durante las bajas temperaturas de la noche. Aunque resulta complicado aislar la atracción inducida por el calor del resto de factores, se cree que este estímulo podría ser importante para mosquitos y otros insectos que se alimentan de sangre y néctar, y que son capaces de detectar radiación térmica. También se ha visto que hay escarabajos de la familia Scarabaeidae que pasan la noche en el interior de las cámaras florales de plantas que generan calor. Allí pueden alimentarse y reproducirse con menor gasto energético que en el exterior.
  • Por último, se ha sugerido que la humedad floral y la emisión de CO₂ también podrían servir como señales para atraer a los polinizadores nocturnos. Sin embargo, no hay muchos estudios que profundicen en estos factores.

Conocer en detalle cómo funcionan las interacciones entre las plantas y los polinizadores es fundamental para comprender cómo los cambios producidos por el ser humano pueden afectarlas. En particular, preocupa el efecto de la contaminación lumínica, de la que ya hemos hablado. Seguramente en los próximos años se seguirá avanzando en este tema y obtendremos una visión más completa de la polinización nocturna.

Referencias

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