Como explicamos en nuestro artículo sobre el impacto de los plaguicidas en los insectos, estos compuestos pueden dañar a especies que no son su objetivo.

Los herbicidas basados en el glifosato, como el RoundupTM, son los más utilizados para controlar el crecimiento de las hierbas no deseadas. El glifosato y el principal metabolito en el que se degrada, el AMPA (ácido aminometilfosfónico) se pueden encontrar en suelos, aguas, alimentos, e incluso en la orina, sangre y leche materna de las personas.

Aunque el glifosato está diseñado para actuar sobre las plantas y los microorganismos, su exposición en animales ha sido relacionada con efectos endocrinos y neurológicos. En humanos, la evidencia científica no es concluyente sobre si la exposición ambiental al glifosato puede causar cáncer, problemas reproductivos o neurológicos. En 2015, la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificó como “probablemente cancerígeno para los humanos” basándose en estudios en animales y evidencia limitada en humanos. Sin embargo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Comisión Europea consideran que no hay suficiente evidencia para prohibir su uso.

Si quieres evitar productos con potenciales riesgos para la salud y la fauna, te contamos varias alternativas para controlar las “hierbas espontáneas” de tu jardín.

1. Plantación de especies competidoras

Elige especies perennes locales que tradicionalmente se hayan considerado “hierbas” y puedan competir por espacio y nutrientes con las hierbas no deseadas. Estas plantas, además de adaptarse mejor a las condiciones del jardín, requieren poco mantenimiento y aportan alimento a los polinizadores. Algunas opciones recomendadas son el romero (Rosmarinus officinalis), el cantueso (Lavandula stoechas) o la santolina gris (Santolina chamaecyparissus).

Sírfido (Chrysotoxum sp.) en una planta de romero
El romero puede competir con las hierbas espontáneas y proporciona alimento a insectos polinizadores como los sírfidos

2. Eliminación mecánica

Existen herramientas manuales muy efectivas para extraer hierbas desde la raíz, como cuchillos de deshierbe para extraer las hierbas que crecen en grietas entre el pavimento, horquillas para plantas con raíces muy profundas de hierbas perennes, o extractores de maleza con pedal.

3. Mantillos naturales

Añade una cubierta de algún material natural para bloquear la luz y evitar el crecimiento de vegetación no deseada. Este método también ayuda a retener la humedad en el suelo y lo protege de la erosión. Puedes añadir una capa de virutas de madera (10-20 cm), o, en el caso de hierbas muy resistentes, mantillos de materiales biodegradables. Para evitar el crecimiento de hierbas alrededor de plantas o árboles, también puedes usar alfombrillas de coco recortables.

4. Siega

Este método puede requerir más esfuerzo, ya que las plantas más resistentes necesitan siegas frecuentes durante varios años para ser eliminadas por completo. Se recomienda realizarla cada 1-2 semanas durante la primavera y el verano. En comparación, el coste de las desbrozadoras es generalmente más alto que el de las herramientas de control mecánico o térmico.

5. Control térmico

Los quemadores de hierba sin llama son efectivos para destruir la parte aérea de las hierbas, lo que puede provocar la muerte de la planta después de varios días o con suficientes repeticiones del tratamiento. Sin embargo, debido al clima seco y caluroso de muchas zonas de la Península, su uso debe realizarse con extrema precaución para evitar cualquier riesgo de incendio.

Recuerda que también tienes la opción más fácil y económica de no hacer nada. Reducir el deshierbe y el corte de malas hierbas se ha asociado no solo con un aumento en la diversidad de plantas, sino también con una mayor diversidad de insectos. Así que tienes la excusa perfecta para “descuidar” un poco tu jardín.

Referencias

Alternatives to Herbicides. A Guide for the Amenity Sector. Pesticide Action Network UK. January 2021.

Fogliatto, S., Ferrero, A., et al. (2020). Current and future scenarios of glyphosate use in Europe: Are there alternatives? Advances in agronomy163, 219-278.

Informe sobre glifosato julio 2023. Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España.

Lerman, S. B., Larson, K. L., et al. (2023). Humanity for habitat: Residential yards as an opportunity for biodiversity conservation. BioScience73(9), 671-689.

Madani, N. A., & Carpenter, D. O. (2022). Effects of glyphosate and glyphosate-based herbicides like Roundup™ on the mammalian nervous system: A review. Environmental Research214, 113933.

Non-chemical weed control. The Royal Horticultural Society. https://www.rhs.org.uk/prevention-protection/weeds-non-chemical-control.

Peillex, C., & Pelletier, M. (2020). The impact and toxicity of glyphosate and glyphosate-based herbicides on health and immunity. Journal of immunotoxicology17(1), 163-174.

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