La contaminación lumínica se considera una de las principales causas del declive de los insectos aunque a menudo pasa desapercibida. A pesar de haber sido menos estudiada que otros problemas como los plaguicidas o el cambio climático, existen numerosos estudios que evidencian sus efectos negativos en estos animales.
Las fuentes de luz artificiales, como las farolas, las luces de los caminos o de los vehículos, tienen un impacto ambiental de dos formas: mediante el resplandor del cielo, que ocurre cuando la luz artificial ilumina el cielo nocturno, y mediante la contaminación lumínica ecológica, que se da cuando la luz artificial se infiltra en los hábitats terrestres sin necesidad de alcanzar el cielo.
El resplandor del cielo se extiende más allá de los centros urbanos, invadiendo zonas ricas en biodiversidad. Se estima que el 88 % de la superficie terrestre de Europa experimenta un resplandor en el cielo con un nivel de luz al menos un 8 % superior a los niveles naturales.

La contaminación lumínica altera los ciclos de día y noche a los que los insectos se han adaptado a lo largo de su evolución, afectando tanto a especies diurnas como nocturnas de las siguientes formas:
Desorientación temporal
Al igual que los vertebrados, los insectos sincronizan actividades como la alimentación, la reproducción y la migración con los ciclos de luz diarios (circadianos), mensuales (circamensuales) y anuales (circanuales). Esta sincronización ocurre gracias a las señales lumínicas del entorno. Cuando la contaminación lumínica es suficientemente intensa o persistente, estos ciclos se alteran y los insectos pierden su referencia temporal. Por ejemplo, se ha observado que la exposición continua a la luz inhibe la liberación de feromonas en hembras de polillas y reduce la atracción de los machos.
Desorientación espacial
Durante la noche, los insectos utilizan la luz de la Luna y las estrellas para orientarse. La iluminación artificial puede interferir con este proceso de dos formas: siendo confundida con la luz de la Luna y las estrellas, y reduciendo su visibilidad.
Como explicamos en otro artículo, un estudio reciente sugiere que el vuelo de los insectos alrededor de las fuentes de luz artificiales es un ejemplo de esta desorientación. Acostumbrados a volar con su dorso hacia la luz del cielo tanto de día como de noche, tratan de reorientarse en presencia de una luz cercana, girando en torno a ella como resultado. Se estima que un tercio de los insectos “atraídos” hacia la luz de esta forma mueren poco después por agotamiento, sobrecalentamiento, colisión, deshidratación o depredación.
Además, se ha observado que el aumento del resplandor del cielo afecta a especies como Scarabaeus satyrus, un escarabajo pelotero que se orienta usando la luz de la Vía Láctea y la Luna. La contaminación lumínica provoca la pérdida de estas referencias y hace que los escarabajos intenten orientarse con luces artificiales terrestres en su lugar.
Alteración del reconocimiento
La contaminación lumínica también interfiere en la capacidad de los insectos para reconocer elementos de su entorno como fuentes de alimento, depredadores o individuos de su misma especie. Por ejemplo, las mariquitas de la especie Coccinella septempunctata mejoran su capacidad de cazar pulgones de la especie Acyrthosiphon pisum en presencia de iluminación artificial.

Las especies que se comunican usando señales luminosas son especialmente vulnerables. Muchas luciérnagas utilizan destellos de luz para atraer parejas. En presencia de contaminación lumínica, se ha observado que las luciérnagas dejan de emitir las señales de luz, o éstas no son percibidas correctamente por sus potenciales parejas, lo que dificulta la reproducción.
Desensibilización a la luz
Muchos insectos nocturnos, como algunas especies de moscas, abejas y cucarachas, tienen receptores visuales muy sensibles a la luz. Cuando se exponen a niveles de iluminación artificial elevados, pueden quedar temporalmente cegados e incluso sufrir daños permanentes en su visión.
Además de los efectos directos sobre los insectos, la contaminación lumínica también tiene impactos indirectos, como la alteración del desarrollo de las plantas de las que dependen. Aunque se requieren más estudios para comprender mejor su impacto en las poblaciones de insectos, la evidencia actual es suficiente para entender que la contaminación lumínica les afecta negativamente y que su reducción es fundamental para su conservación.
Referencias
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Foster, J. J., Tocco, C., et al. (2021). Light pollution forces a change in dung beetle orientation behavior. Current Biology, 31(17), 3935-3942.
Owens, A. C., & Lewis, S. M. (2018). The impact of artificial light at night on nocturnal insects: a review and synthesis. Ecology and evolution, 8(22), 11337-11358.
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