Las abejas pertenecen al orden de los himenópteros, junto a otros insectos como las hormigas y las avispas. Actualmente, se han descrito unas 20.000 especies de abejas en todo el mundo.

Características de las abejas

El cercano parentesco entre las abejas y las avispas hace que, a veces, diferenciarlas resulte difícil. Existen abejas como las del género Nomada, que prácticamente carecen de pelo, son esbeltas y presentan patrones de colores similares a los de las avispas.

La principal característica que diferencia a las abejas es la presencia de pelos ramificados. Aunque las avispas también pueden tener pelos, estos son simples. Esta diferencia es difícil de apreciar a simple vista, por lo que suele requerir un microscopio o una lupa con gran aumento para observarla.

Bee from the genus Nomioides
Abeja del género Nomioides, uno de los géneros más pequeños, con una longitud de solo unos pocos milímetros

Otros rasgos característicos de las abejas, aunque compartidos con otros himenópteros, son la presencia de aguijón y la haplodiploidía. El aguijón de las abejas deriva evolutivamente del ovopositor, un órgano utilizado por las hembras de muchos insectos para depositar los huevos. Con la evolución, este órgano se transformó en una estructura afilada para la defensa, capaz de inyectar veneno. Sin embargo, algunas abejas, conocidas como abejas sin aguijón, tienen este órgano tan reducido que no pueden usarlo para defenderse.

Por otro lado, la haplodiploidía es un sistema de determinación de sexo basado en el número de copias de cada cromosoma. Las hembras de las abejas tienen dos copias de cada cromosoma (como los humanos), mientras que los machos solo tienen una. Esto significa que las hembras nacen de huevos fecundados, con una copia de cromosoma procedente de cada progenitor, mientras que los machos nacen de huevos no fecundados, y solo tienen el material genético de la madre.

En cuanto a su ciclo de vida, las abejas son insectos holometábolos, es decir, nacen como larvas y realizan una metamorfosis completa para convertirse en adultos.

Ejemplar de abeja melífera europea (Apis mellifera)
La abeja melífera europea (Apis mellifera) es una de las pocas especies de abejas que produce miel

Aunque solemos identificar a las abejas con la especie más conocida, Apis mellifera, la mayoría de las especies no producen miel y son solitarias. En estas especies, cada hembra construye su propio nido en el que deposita los huevos y almacena alimento para la cría. También existen las abejas cuco, que, en lugar de recolectar alimento para sus crías, invaden los nidos de otras abejas y depositan sus huevos en ellos. Así, sus larvas consumen el alimento que la hembra o hembras anfitrionas recolectan para la descendencia de su propio nido.

¿Dónde viven?

La mayor diversidad de especies de abejas se encuentra en zonas secas y con alta radiación solar. Las regiones con mayor riqueza de especies se sitúan en el suroeste de Estados Unidos, en la Cuenca Mediterránea, Nepal, algunas áreas de los Andes, el sur de la Cuenca Amazónica y Sudáfrica.

Las abejas pueden habitar en entornos muy diferentes siempre que dispongan de recursos florales y zonas de anidación. Se encuentran en una variedad de hábitats naturales, seminaturales y urbanos, como praderas, márgenes y claros de bosques, bordes de carreteras, campos de cultivo, jardines, zonas de matorrales y humedales.

¿Qué comen?

Las abejas se alimentan principalmente de polen y néctar, tanto en su etapa larval como en la adulta. Esta es una de las diferencias más notables con las avispas, que son fundamentalmente carnívoras.

Abeja recolectando polen
Las abejas pueden tener unas zonas velludas en su cuerpo llamadas escopas, donde recogen y transportan el polen

Algunas especies también recolectan aceites florales para alimentar a sus larvas. Además, dentro del grupo de abejas tropicales Meliponini (las llamadas abejas sin aguijón), existen unas pocas especies conocidas como “abejas buitre” que, pueden consumir polen y néctar, pero prefieren alimentarse de carne en descomposición de animales como serpientes y lagartos.

Importancia ecológica

Las abejas desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas como polinizadores, para lo cual se consideran el grupo de animales más eficiente. Sin embargo, su importancia ecológica no se limita a la polinización.

La mayoría de las abejas anidan en el suelo, lo que contribuye a aumentar su porosidad, mejorando la aireación, la infiltración de agua y facilitando el crecimiento de las raíces de las plantas. Además, las abejas introducen en sus nidos materiales como polen, resinas, fragmentos de hojas y sus propios desechos (heces y cadáveres), lo que aporta materia orgánica al suelo.

Por último, las especies de abejas carroñeras ayudan a la descomposición de restos animales facilitando el reciclaje de nutrientes en los ecosistemas.

Si quieres aprender más sobre las abejas o empezar con el reto de identificar sus especies, visita nuestra sección de bibliografía sobre abejas.

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