Las moscas constituyen el orden Diptera, uno de los grupos de insectos más diversos, con aproximadamente 160.000 especies descritas en todo el mundo. Su nombre proviene del griego y significa “dos alas”, en referencia a la característica que las distingue.

Características generales

Los dípteros tienen un tamaño muy variable, desde menos de 1 mm
hasta los 6 cm. Su rasgo más característico es que poseen solo un par de alas membranosas. Su segundo par de alas ha evolucionado a unos pequeños órganos en forma de maza llamados halterios, que les ayudan a estabilizar su vuelo y realizar maniobras aéreas. Aunque la mayoría vuelan, existen algunas excepciones de dípteros que carecen de alas.

La mayoría de los dípteros adultos posee una probóscide, una estructura tubular adaptada para la succión. En especies que se alimentan de sangre, esta probóscide está modificada para perforar los tejidos además de succionar líquidos. Curiosamente, algunos dípteros adultos no se alimentan, por lo que su aparato bucal se ha reducido.

Fallenia fasciata alimentándose en una flor
Los dípteros de la familia Nemestrinidae, como la especie Fallenia fasciata, poseen una probóscide con una longitud récord en relación a su cuerpo

Los dípteros son insectos holometábolos, es decir, realizan una metamorfosis completa y pasan por la fase de pupa. El ciclo comienza con la deposición de huevos, que normalmente se ubican cerca del hábitat de la futura larva. La mayoría de las larvas viven de forma independiente, pero también hay especies cuyas larvas se desarrollan como parásitos dentro de otros organismos. Incluso algunas moscas son vivíparas, las larvas comienzan el desarrollo en el interior de la hembra, hasta que esta las da a luz.

¿Dónde viven?

La mayor diversidad de dípteros se concentra en las regiones tropicales, pero su capacidad de adaptación les ha permitido colonizar hasta el Ártico, estando ausentes únicamente en los mares abiertos y el interior de los glaciares.

Las larvas de dípteros son muy versátiles en cuanto a su hábitat. Muchas son acuáticas o semiacuáticas, habitando en ambientes húmedos, cuerpos de agua estancada o en movimiento, o asociadas a tejidos vegetales y a materia en descomposición. Sin embargo, también se pueden encontrar en ambientes más secos, como entre la gravilla o la arena.

Adulto del género Cylindromya
Los adultos del género Cylindromya depositan sus huevos en el interior de heterópteros utilizando una estructura perforadora que tienen en su abdomen

Los adultos son predominantemente terrestres, pero también pueden encontrarse en una variedad de ambientes. Se les observa por ejemplo en los márgenes de arroyos y lagos, entre la materia en descomposición, en torno a la vegetación, y formando enjambres para reproducirse en puntos concretos como lo alto de las colinas, alrededor de árboles o en zonas iluminadas sobre cuerpos de agua.

¿Qué comen?

Las larvas se han adaptado a consumir casi cualquier tipo de alimento. Por ejemplo, las larvas de típula se alimentan de plantas, restos vegetales y hongos. Muchas larvas de quironómidos se nutren de materia orgánica en descomposición y de los microorganismos asociados. También hay larvas depredadoras, como las de los vermileónidos, que construyen ingeniosas trampas para cazar a sus presas, y parásitas, como las larvas de los bombílidos, que se alimentan de otros insectos.

Los adultos, al no necesitar crecer, tienen una dieta más enfocada en la obtención de energía. Pueden no alimentarse en absoluto o consumir néctar, melaza, polen, sangre, hemolinfa (la «sangre» de los invertebrados) u otra materia orgánica que puedan disolver con su saliva antes de succionarla. Algunos grupos también son depredadores, como los voraces asílidos, capaces de cazar presas que llegan a duplicar su tamaño.

Importancia ecológica

En ecosistemas tanto terrestres como acuáticos, un gran número de especies de dípteros actúan como descomponedores, reciclando los nutrientes al procesar materia orgánica.

También son componentes esenciales de la cadena alimentaria. Sirven como importantes consumidores primarios, y sus especies parásitas y depredadoras ayudan a controlar las poblaciones de otros organismos. A su vez, son una fuente crucial de alimento para otros invertebrados, peces, anfibios, reptiles y mamíferos.

Myathropa florea en una hoja
Los sírfidos, como Myathropa florea, son eficientes polinizadores con patrones de color que suelen imitar los de las abejas y avispas

Realizan una gran contribución a la polinización de las plantas, las cuales visitan para obtener polen y néctar. Numerosas plantas han evolucionado adaptándose específicamente a la polinización por ciertas especies de dípteros. Además, en ambientes árticos y zonas alpinas, representan una proporción muy alta de los polinizadores.

Por desgracia, su interacción con los humanos es más conocida por la transmisión de patógenos que causan enfermedades como la malaria, el dengue o la leishmaniasis. Sin embargo, también nos han sido muy útiles como organismos modelo en estudios de fisiología y genética, siendo los más conocidos Drosophila melanogaster y Aedes aegypti. Además, son relevantes en estudios de toxicidad ambiental en ecosistemas acuáticos, como es el caso de los quironómidos.

Como era de esperar, la importancia de los dípteros va mucho más allá de no dejarnos dormir durante las siestas o las noches de verano.

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