Las libélulas y los caballitos del diablo, también llamados caballitos de agua, conforman el orden Odonata, un grupo relativamente pequeño de insectos con aproximadamente 6.300 especies conocidas en todo el mundo.
Características de las libélulas y los caballitos del diablo
Los odonatos son insectos de tamaño mediano a grande, con cuerpos que miden entre menos de 2 cm y más de 15 cm. Se caracterizan por su cabeza móvil con dos grandes ojos compuestos, mandíbulas fuertes y dos pares de alas membranosas, grandes y alargadas.
Las libélulas (suborden Anisoptera) y los caballitos (suborden Zygoptera) se diferencian por la posición de sus ojos y la forma sus alas. Las libélulas tienen los ojos juntos o casi juntos y la base de sus alas traseras es más ancha. En cambio, los caballitos del diablo tienen los ojos separados y la base de sus alas traseras es estrecha, igual que la de sus alas delanteras. Además, las libélulas suelen ser más robustas y descansar con las alas extendidas, mientras que los caballitos generalmente son más delgados y pliegan sus alas sobre el abdomen en reposo.

Los odonatos son insectos hemimetábolos, es decir, pasan por una metamorfosis incompleta. Los adultos depositan sus huevos en tejidos de plantas acuáticas o directamente en el agua. De ellos emergen las ninfas, que viven en el medio acuático hasta completar su desarrollo. Cuando han crecido lo suficiente, abandonan el agua y realizan su última muda, transformándose en adultos, que son terrestres y voladores.
Para reproducirse, los adultos regresan a los cuerpos de agua. En la cópula, el macho agarra a la hembra por su cuello o protórax y ésta conecta su abdomen con la genitalia del macho, formando una característica «rueda» o «forma de corazón».
¿Dónde viven?
Los odonatos tienen su mayor diversidad en los bosques tropicales, donde se ven favorecidos por la disponibilidad y variedad de hábitats acuáticos, y la estabilidad climática. También abundan en zonas montañosas, que ofrecen diferentes cuerpos de agua y refugios climáticos en condiciones adversas.
Las ninfas habitan aguas dulces, generalmente tranquilas y no muy frías. La mayor abundancia se encuentra en estanques, lagos, ríos y arroyos con vegetación variada y temperaturas cálidas. Algunas especies están especializadas en manantiales, turberas o grandes ríos. Los adultos, al ser voladores, pueden alejarse del agua para cazar y encontrarse también en praderas, claros de bosque o márgenes de caminos y carreteras.

¿Qué comen?
Todas las especies de odonatos son carnívoras. Las ninfas tienen una pieza bucal, denominada «máscara», que pueden proyectar rápidamente para capturar presas. Se alimentan de zooplancton, gusanos, sanguijuelas, larvas de insectos, caracoles, otros odonatos e incluso peces juveniles y renacuajos en el caso de ninfas grandes.
Los adultos son depredadores extremadamente eficientes gracias a su excelente visión y maniobrabilidad en el vuelo. Llegan a consumir una cantidad de presas equivalente a su propia masa corporal diariamente y se alimentan principalmente de insectos voladores como moscas, mosquitos, mariposas y otros odonatos.
Importancia ecológica
El papel ecológico principal de los odonatos es como depredador y presa en la cadena trófica. En el medio acuático, las ninfas ayudan a estructurar las comunidades de invertebrados y de fitoplancton, a través de su consumición de zooplancton. Los adultos ayudan a controlar las poblaciones de insectos en el medio terrestre. A su vez, las ninfas son presa de peces, y los adultos, de aves, principalmente.
Por último, las ninfas son muy sensibles a factores ambientales como la vegetación, la temperatura y la contaminación del agua, lo que convierte a los odonatos en excelentes bioindicadores de la calidad de los hábitats acuáticos.
Si te has quedado con ganas de saber más sobre los odonatos o de identificar las especies que habitan en la Península Ibérica, consulta nuestra bibliografía sobre libélulas y caballitos.

