El declive global de los insectos en las últimas décadas ha sido evidenciado por numerosos estudios, y está causado por la actividad del ser humano.

Este declive ha sido especialmente documentado en especies voladoras, y en zonas de América del Norte y Europa, aunque también se han registrado las pérdidas en otros grupos de insectos y en diferentes partes del mundo. Los siguientes datos pueden dar una idea de la magnitud del problema y del desconocimiento que existe todavía para diversos grupos de insectos:

  • Se estima que solo se ha descrito alrededor de un 20 % de todas las especies de insectos que existen en el planeta.
  • Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en 2013, el 33 % de los insectos con tendencias demográficas conocidas estaba en declive.
  • La Lista Roja Europea de Abejas incluye 1942 especies, de las cuales 77 están amenazadas. Además, 1101 especies no tienen suficiente información para determinar su estado de conservación.
  • La Lista Roja Europea de Mariposas contiene 435 especies, de las cuales 37 están amenazadas y 4 tienen datos insuficientes para evaluar su estado de conservación.

Las principales causas de amenaza vinculadas al declive de los insectos son las siguientes:

1. La degradación de hábitats

La conversión de áreas silvestres en zonas de actividad humana, como la agricultura, o en zonas residenciales, constituye la mayor amenaza para la biodiversidad.

Ejemplar de Chalcophora mariana
Chalcophora mariana se alimenta de la madera de árboles muertos, que suelen retirarse en la gestión forestal

Los bosques tropicales albergan la mayor riqueza de especies de insectos en el planeta. Dado que la fauna de insectos en estas zonas no se conoce en su totalidad, es muy probable que la deforestación este provocando la pérdida de algunas especies aún no han sido descritas científicamente.

La intensificación de la agricultura trae consigo un conjunto de prácticas muy perjudiciales para los insectos como el uso de plaguicidas, los monocultivos y el cultivo de plantas genéticamente modificadas que producen toxinas contra insectos.

Por último, las pequeñas granjas que anteriormente mantenían prados seminaturales, han sido remplazadas en muchos casos por zonas comerciales, áreas residenciales, o zonas de agricultura intensiva. En otros casos, estas granjas han sido sido abandonadas, transformándose en bosques. Estos cambios en el uso de la tierra provocan la pérdida de especies, o, si los hábitats no son deforestados, la sustitución por otras especies.

2. El uso de insecticidas

Aunque los insecticidas están diseñados para eliminar plagas específicas, estos productos afectan a muchas otras especies que no son su objetivo, y sus mezclas pueden tener efectos desconocidos sobre otros insectos. Además, por su persistencia y dispersión en el medio, pueden contaminar hábitats acuáticos y silvestres.

Ejemplar de abeja melífera (Apis mellifera) en una planta de romero
Los polinizadores a menudo están expuestos a combinaciones de plaguicidas, que pueden tener efectos más dañinos cuando se mezclan

Además de los efectos letales, los insecticidas y otros plaguicidas, tienen efectos subletales en los insectos como el estrés, la desorientación, o el debilitamiento del sistema inmunológico, lo que que puede reducir las poblaciones de estos animales.

3. El cambio climático

El cambio climático afecta a los insectos de diversas maneras, incluyendo el aumento de las temperaturas, los fenómenos climáticos extremos, las sequías y las alteraciones en los patrones de lluvias, así como en la flora de la que dependen. Este fenómeno podría convertirse en la mayor amenaza para los insectos en el futuro, junto con la pérdida de hábitat.

4. La nitrificación

La quema de combustibles fósiles libera nitrógeno a la atmósfera, que posteriormente se deposita en el suelo. El nitrógeno suele ser un nutriente limitante para la vegetación, por lo que su aumento en el suelo provoca cambios en las comunidades de plantas. Aproximadamente la mitad de las especies de insectos conocidas se alimentan de plantas, por lo que estos cambios en la distribución y abundancia de especies vegetales afectan directamente a los insectos que dependen de ellas.

Ejemplar de Thymelicus acteon
La disminución de las mariposas en el norte de Europa ha sido asociada con la deposición de nitrógeno

5. Las especies exóticas e invasoras

La introducción de especies exóticas de plantas, animales y patógenos es otra de las amenazas para los insectos locales, especialmente en las islas y en las zonas de alta actividad humana.

6. La contaminación lumínica

Aunque estudiar el efecto de la contaminación lumínica de forma aislada, sin tener en cuenta otros factores como la destrucción de hábitat, es complejo, se ha demostrado que esta contaminación afecta negativamente a los insectos nocturnos. Entre otros efectos, las fuentes de luz artificial desorientan a los insectos, provocando su vuelo alrededor de ellas, y haciéndolos más vulnerables a los depredadores.

es_ESSpanish