Los saltamontes y los grillos conforman el orden Orthoptera, un grupo que comprende unas 27.000 especies conocidas mundialmente. Su nombre, que significa «alas rectas», hace alusión a la forma en que sus alas delanteras se pliegan sobre el cuerpo.
Características generales
Los ortópteros son insectos de tamaño generalmente mediano a grande, aunque existen especies que miden solo unos pocos milímetros. Poseen un cuerpo alargado, con el par de patas traseras agrandado para saltar y unas mandíbulas bien desarrolladas para masticar. Sus alas delanteras están endurecidas y se denominan tegminas. Las alas posteriores se encuentran plegadas bajo las tegminas, y en algunas especies tienen un tamaño muy reducido o incluso están ausentes. Una de las características más llamativas de los ortópteros es la comunicación sonora que muchas especies utilizan en sus rituales de apareamiento.
Dentro de los ortópteros existen dos subórdenes diferenciados: los caelíferos, que se corresponden con los saltamontes, y los ensíferos, que se corresponden con los grillos. Los saltamontes son predominantemente diurnos, y tienen antenas más cortas, mientras que los grillos suelen ser nocturnos, y tienen antenas más largas, normalmente compuestas por más de 30 pequeños segmentos.

En cuanto a su ciclo de vida, los ortópteros son hemimetábolos, es decir, su metamorfosis es incompleta. De los huevos emergen las ninfas, con una forma muy similar a los adultos, y se desarrollan gradualmente realizando varias mudas. No obstante, algunas especies que se desarrollan en el suelo pueden presentar fases con un aspecto muy parecido al de una larva.
¿Dónde viven?
Los ortópteros se encuentran en casi todo el mundo, a excepción de las zonas más frías, y con una mayor diversidad de especies en los trópicos. Están adaptados a la vida en una gran variedad de ambientes terrestres: son muy típicos en las praderas, pero también habitan en brezales, bosques, cuevas o los márgenes de ríos y charcas.
Por ejemplo, los saltamontes de la familia Acrididae
suelen tener un aspecto que les permite camuflarse en la vegetación y suelo que habitan, teniendo algunos forma de ramita o tallo, o colores terrosos que dificultan su visión en suelos con poca cubierta vegetal. Los ortópteros de la familia Tridactylidae tienen patas adaptadas para excavar en suelos húmedos e incluso caminar sobre el agua, y se alimentan de materia orgánica de los cuerpos de agua
e incluso de gotas de lluvia acumuladas en hojas o tallos, en el caso de especies arbóreas. Finalmente, los grillos topo, de la familia Gryllotalpidae, tienen patas muy adaptadas a la excavación. Se ocultan en el suelo durante el día y algunas especies incluso construyen cámaras acústicas para amplificar su canto.

¿Qué comen?
La mayoría de los ortópteros son fitófagos, es decir, se alimentan de las plantas. Algunos tienen una alimentación muy especializada, consumiendo solo las semillas, el polen o el néctar de ciertas especies de plantas. Además, también pueden consumir raíces, hongos, algas, restos de materia orgánica y depredar otros insectos. Por lo general, los saltamontes son herbívoros y los grillos, omnívoros.
Importancia ecológica
Los ortópteros son una pieza central en la cadena alimentaria. Por un lado, actúan como consumidores de vegetación e insectos. Por otro, son una fuente de alimento para una gran variedad de depredadores y parásitos, incluyendo escarabajos, avispas, arañas, pequeños mamíferos, moscas y ácaros.
Además, se ha observado que algunas especies actúan como polinizadoras, aunque no hay muchos estudios que hayan explorado este papel.
Aunque algunas especies tengan el potencial de convertirse en plagas agrícolas, es importante señalar que las especies depredadoras también pueden ayudar a controlar insectos plaga, como pulgones y cochinillas. De hecho, la presencia de grillos y saltamontes no suele ser motivo de preocupación, sino todo lo contrario, ya que se consideran indicadores de buena salud en los ecosistemas.

